Julio Verne, a la sombra de Paris

Publicado el 29 de marzo de 2026, 15:40

Julio Verne, considerado uno de los padres de la ciencia ficción moderna, encontró en Francia y, muy especialmente, en París, un escenario intelectual decisivo para su obra. Nacido en Nantes en 1828, Verne se trasladó joven a la capital francesa, donde entró en contacto con círculos literarios, científicos y teatrales que marcaron para siempre su imaginación. En los cafés, bibliotecas y salones parisinos descubrió avances tecnológicos, teorías científicas y relatos de exploradores que luego transformaría en novelas visionarias.

 

París aparece en sus libros como punto de partida de viajes imposibles y como símbolo de la modernidad del siglo XIX. Desde allí despegan globos aerostáticos, parten expediciones submarinas y se sueñan viajes a la Luna. La ciudad, con sus bulevares iluminados por gas, sus estaciones de tren y sus exposiciones universales, alimentó la fe de Verne en el progreso y en la capacidad humana para conquistar lo desconocido. Aunque muchas de sus aventuras se desarrollan en lugares remotos, la sombra de París siempre acompaña a sus héroes.

 

Entre sus obras más célebres destacan Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino y La vuelta al mundo en ochenta días. En ellas, Verne combina rigor científico, sentido de la maravilla y un profundo interés por la geografía y la exploración. Muchas de estas historias fueron concebidas y escritas mientras el autor residía en París, donde trabajaba estrechamente con su editor Pierre-Jules Hetzel, otro personaje clave de la vida cultural parisina.

 

La vinculación de Verne con París no es solo biográfica, sino también simbólica. La ciudad representa el laboratorio del futuro, el lugar donde se ensayan nuevas máquinas, se discuten teorías científicas y se imagina el mundo por venir. En sus novelas, los inventores, ingenieros y aventureros suelen tener una relación directa con la capital francesa, ya sea porque parten de ella, regresan a ella o se inspiran en su ambiente cosmopolita. Así, París se convierte en el telón de fondo invisible de muchas de sus tramas.

 

Hoy, recorrer París con Verne en mente permite descubrir una ciudad distinta: la de los gabinetes de curiosidades, los observatorios astronómicos, los muelles desde los que zarpaban expediciones y los teatros donde se representaban adaptaciones de sus novelas. Aunque Verne pasó sus últimos años lejos de la capital, su legado sigue ligado a ella. Museos, ediciones ilustradas y rutas literarias recuerdan que gran parte de sus sueños nacieron bajo el cielo parisino, donde la ciencia, la fantasía y la aventura se dieron la mano para crear un universo literario único.